35. BUEN PROFESOR, PROFESOR EXCELENTE.

Dice Francesco Tonucci: “Solo los buenos maestros podrán salvar la escuela”.

Cuando nos encontramos frases como esta inmediatamente nos viene a la cabeza algún buen maestro que hemos tenido en nuestra vida. ¿Se puede definir al buen maestro, y ya de paso al maestro excelente?

Circulan por las redes la carta de agradecimiento de Albert Camus a su profesor tras conseguir el premio Nobel, o la presumiblemente falsa de Abraham Lincoln al profesor de su hijo (aunque muy bonita). Y las dos hablan poco de “técnica docente” y sí mucho de corazón y humanidad.

Hay autores que sí han estudiado este tema y hay cosas curiosas que me gustaría compartir con vosotros.

Lo normal es que nos acordemos del maestro y no de la asignatura que impartía por cómo marcó algún devenir de nuestras vidas. Estos maestros tienen por norma general el haber conseguido ayudar a los estudiantes a aprender, influyendo en sus modos de pensar, de pasar de la idea a la acción y de evaluar sus emociones. Cuando vemos estos estudios fuera de nuestros marcos personales observamos que da igual cómo manejaran el aula, no influye sobremanera la metodología empleada, si era un gran orador en clases magistrales, un gran generador de proyectos, un gran guía de trabajo cooperativo,… se les reconoce por conseguir excelentes resultados académicos que trascendían el curso que daban y llegaban a marcar el aprendizaje a lo largo de la vida de los estudiantes, futuros ciudadanos.

¿Y qué hacen estos maestros excelentes?

Según los estudios lo primero es ser un gran conocedor de la materia que imparten. Es curioso, visto lo anterior, pero es fundamental saber la materia de la que hablan para que puedan entrar, de manera natural, todos los apoyos necesarios para un aprendizaje significativo del alumno. Sólo sabiendo dónde está el camino y dónde te has salido de él podrás retomar con sentido tu misión.

Metacognitivamente son excepcionales, reflexionan sobre su docencia de tal manera que hacen partícipe al alumno de cómo aprender de la mejor manera.

Se preparan mediante grandes preguntas. Estas preguntas se parecen poco a: ¿Por qué tema vamos?¿Cuándo es la evaluación?¿Qué quito para que me dé tiempo? Sobre ellas hablaremos otro día.

Siempre están en guardia respecto a lo que los estudiantes esperan de él y de sus clases, generan un entorno de aprendizaje en sus clases en el que los alumnos se encuentran como en casa y no tienen más remedio que aprender, de manera crítica y natural, interesados y emocionados.

Son muy buenos haciendo ver a los estudiantes la gran confianza que tienen en ellos, los hacen constantemente mejores, incorporando el error al proceso de aprendizaje sin olvidar el rigor y el esfuerzo necesarios para que ese aprendizaje sea eficaz.

Para mí, lo más importante es cuando proporcionan, en la evaluación un espacio, un marco donde reflexionar sobre lo aprendido. Un feedback que puede ser muy variado pero que ha de ser imprescindible. No puede haber resultados del proceso sin alguna clase de diálogo sobre el mismo, con el fin último de tomar una decisión de futuro que afecte a la mejora del aprendizaje.

Se evalúa para tomar decisiones, no para constatar hechos.

Los estudios revelan alguna que otra incidencia más pero creo que hay suficiente arriba para entender que no todos los profesores somos iguales.

Podemos tender a la excelencia, reflexionando sobre lo que hacemos y poniéndolo en común entre nosotros.

Pues ánimo, y a por ello.

Hasta la próxima.

34. DÍA DEL PADRE Y COMPETENCIA DIGITAL.

Hoy, día de San José, se celebra el día del padre. De fondo suena una de mis óperas favoritas: Rigoletto. Historia de un padre y sus tribulaciones.

Tengo un lector incondicional (entre otros) que tiene una peculiaridad muy importante para mí: es mi padre. Recientemente ha adquirido por obra y gracia de las compañías de telecomunicaciones un smartphone, que es un teléfono (phone) inteligente (smart??) cuya principal característica es que da o recibe pocas llamadas al tiempo que hace muchas otras cosas.

Y aquí empieza mi reflexión educativa. Educar por competencias es preparar a los alumnos para el aprendizaje a lo largo de su vida. Para ello deben saber adaptarse a cambios, por lo que los docentes utilizamos métodos para que sean capaces de aprender por descubrimiento con la guía del profesor pero teniendo su propio protagonismo a la hora de aprender, en el proceso de aprendizaje.

Mi padre está en la edad de seguir aprendiendo a lo largo de la vida, en nuestro caso adquiriendo destrezas propias de la competencia digital. Quiere ser protagonista de su propio proceso de aprendizaje, por algo es suyo el móvil. ¿Que hace uno de sus guías (yo) cuando quiero que aprenda a mandar fotos por el grupo de wasshap que le ha creado mi hermana para su viaje a Javea? (Notad la ironía por favor).

Pues este profesor le quita de las manos el móvil y le dice: ¿ves ese símbolo? pues es el de compartir. Mira, ¿lo ves?, le pulsas y aparecen todos los sitios donde puede ser compartida la foto (que previamente había hecho, que eso sabe muy bien). Le das aquí al símbolo del wasshap y se despliegan todos tus contactos, eliges a quién le envías la foto y le das. Te da la posibilidad de escribir una nota a pie de foto si despliegas el teclado, es fácil, solo aprieta en la parte de escribir y aparece sólo ¿Qué quieres poner, que te lo pongo? Bueno, finalmente le das a esta flecha y fiuuu, ya va al grupo, ¿fácil no?

Pues así lo tienes que hacer cuando estés en la playa. De nada.

Dicen que el aprendizaje surge si te interesa, si te emociona y si participas en el proceso.

Estoy convencido que el grupo de sus hijos, yernos y nueras recibirán de su viaje unas bonitas fotos comentadas con ingeniosas frases.

Al fin y al cabo, mi padre tiene 77 años, y aprendió lo poco que fue a la escuela escuchando al profesor desde la tarima, no le habrá resultado muy difícil aprender competencialmente con mi metodología activa para mí mismo, que llamo trabajo en equipo individual liderado.

Porque sabe escuchar atentamente. y sabe aprender que a veces se le va la olla a su hijo.

Feliz día papá, y practica enviar fotos, si hay alguna duda, llámame.

Hasta la próxima.

33. ¿HA PERDIDO EL TIEMPO LA ESCUELA? OVIDE DECROLY

Esta es una pregunta que me hago muy a menudo. Sobre todo cuando releo a los grandes pedagogos: Decroly, Dewey, Montessori, Claparede, Freire, Freinet, Rousseau,… grandes investigadores en la acción, no en la teoría. Justifico la pregunta recordando parte del legado de Decroly.

Decía Rousseau que los maestros deberían empezar por estudiar mejor a sus alumnos, porque seguramente no los conocen.

Las tentativas de la Nueva Escuela de principios del siglo XX tenían un factor común, buscar un mejor conocimiento del alumno con el fin de agilizar su atención y su actividad, por tanto, la escuela debía adaptarse al niño para conseguir esos objetivos. Se debía coordinar el trabajo docente a partir de los intereses de los alumnos en vez de centrarse en los conocimientos a transmitir.

Decroly, en este sentido, criticaba duramente la escuela: “desde mi punto de vista, la escuela no crea niños anormales ni tampoco normales, aunque favorece anomalías latentes. Si hay niños normales, es debido a que afortunada o desafortunadamente se forman sin su influencia” Para Decroly la escuela no cumplía con sus propósitos aunque “bien los podría cumplir”.

Para Decroly la institución humana más elevada es la escuela. El porvenir de un pueblo depende de la organización y de la influencia de la escuela. La escuela, sin embargo, impone la inmovilidad y el silencio a los seres que deben aprender a obrar y expresarse.

Hay que cambiar (recordad que estamos hablando con palabras de principios del siglo XX). “Introducir innovaciones en los programas y métodos de educación y de enseñanza no es sencillo. El mecanismo, elaborado lentamente a través de los siglos, es complejo y poco susceptible a cambios trascendentales… para lograr el cambio se requieren espíritus clarividentes, capaces de reflexionar e investigar, de criticar y actuar.

Para Decroly la escuela prepara para la vida: “el objeto de la educación es favorecer la adaptación del individuo a la vida social” Está frase es hoy de rabiosa actualidad, noventa años después, si añadimos: en la sociedad de la información del siglo XXI.

El entorno de la escuela es fundamental para hacer vivir a los alumnos, debe encontrarse en la naturaleza, donde esté la vida, donde haya trabajo por hacer.

Muchos hombres y mujeres sufren dificultades en su escolarización, pero hay hombres y mujeres como Decroly, que esto les supone el reto de llevar a cabo una acción renovadora fruto de esa insatisfacción de la enseñanza recibida en la escuela.

Normalmente además, son muy humildes: ¡yo no encontré nada, nada inventé, nada creé! Lo que yo pido que se haga, lo ha hecho la madre desde siempre con su hijo.

Si la escuela es una preparación para la vida, entonces es también la vida misma.

Decroly fue un trabajador incansable. Falleció súbitamente en el jardín de la escuela al intentar arrancar una mala hierba. En su escritorio un texto inacabado:

“…es una gran felicidad para aquél que ha seguido un objetivo durante más de un cuarto de siglo, y que siente que pronto va a venir el momento de partida al eterno reposo, el ver que su esfuerzo no fue vano y que aunque él ya no esté, otros lo continuarán…”

Y alrededor de un siglo después hay gente que quiere continuar con esas ideas frescas de Decroly y otros, que iremos viendo en posteriores entradas.

Hasta la próxima.

Referencia: Volumen 1 de la biblioteca de Grandes Educadores: Decroly. Una pedagogía racional. De Jean Marie Besse. De. Trillas.

32. ENSEÑANDO A PENSAR

Cada uno de nosotros tenemos nuestras lecturas de cabecera y nuestro autores favoritos. En innovación y educación moderna muchos autores de esos que tenemos como gurús, son los mismos para todos. Estoy convencido que Roger Schank es uno de ellos para muchos de nosotros.

Este autor ha llegado a la conclusión de que a los humanos nos educan mal. Está empeñado en revolucionar el aprendizaje con una serie de máximas de las que parte. Por ejemplo: nuestros colegios actuales son lugares donde los niños son infelices, el sistema educativo, en lugar de formar, deforma. 

Dice que nunca deberíamos haber permitido la atrocidad de que la enseñanza sea hablar y hablar. Los niños no aprenden escuchando a sus padres, sino imitándolos. Si se trata de escuchar sólo lo vamos a hacer si nos entretiene o nos interesa, si coincide con lo que debemos aprender es otra cosa.

Se apunta entonces a algunas de las soluciones que aporta Roger Schank:

(Se me ocurre que podemos reflexionar sobre cada una de estas premisas y ver su viabilidad o incluso su validez en nuestro mundo)

a) Clases de unos cinco alumnos máximo.

b) Un programa on-line basado exclusivamente en la metodología competencial de aprender haciendo.

c) un profesor presencial con el papel de guía facilitador.

d) Las nuevas tecnologías deberán generar simulaciones de situaciones reales y sus posibles soluciones.

¿Muy revolucionario?

Estoy simplificando mucho. Merece la pena leer a este autor y su modelo de aprendizaje al que llama la educación experiencial.

Su visión la está llevando a cabo en la Escuela de Negocios de La Salle a través de unos másters en internet, oportunidad que le llegó a los 64 años.

Cuenta que “cuando me lo propusieron pensaba que estaban bromeando, me estaba contratando una universidad del propio sistema que pretendo cambiar”

Genio y figura.

Referencia: Enseñando a pensar. El método revolucionario de aprender con casos reales. Roger Schank. Ediciones Erasmus. 2013.

Hasta la próxima.

31. SUPERCUADERNO.

Hay situaciones que no se desean compartir, como la mía. Eso que dicen en los cursos de los pequeños a veces no vale para los mayores (hay que compartir).

Curiosamente, desde una situación que no deseo compartir, o mejor, que no se la deseo a nadie, me surge una experiencia que me hace reflexionar sobre mi acción docente y que sí quiero compartir. Ayer pude disfrutar de un día especial en la calle, que se llenó de mujeres reivindicando lo que tenía que ser natural e incluso conveniente. No comprendo llegar a que se dé esta situación pero comparto que se diera y de que fuera un rotundo éxito. Hay millones de colores ahora para hablar y millones de matices que aclarar, llegar, en fin, al idioma común de la igualdad, donde todos los términos signifiquen lo mismo para todos.

Siempre salgo con un cuaderno. Tengo decenas. Evidentemente están incompletos, pero llenos de ideas. Muchas son deprimentes, no por malas, sino por lo otro, por lo que tengo. Pero releerlos da vida de nuevo.

Ayer eché de menos llevarlo. No sé cómo se me olvidó. Hubiera podido escribir muchas ideas bonitas de lo que viví. Pero mi descuido me lleva hoy aquí.

En la adquisición y desarrollo de competencias para la vida considero indispensable salir al mundo, cada vez que se salga, armado con un cuaderno y un lápiz. Yo suelo ser inconstante en ello (y en otras cosas) pero conozco cuadernos de grandes personas de las que me considero aspirante a amigo, que siempre van con ellos. El gremio que más he visto usarlos es el de biólogos y lo llaman cuaderno de campo. Escritores en acción de escribir no conozco, pero seguro que escriben hasta en servilletas.

Me propongo que mis alumnos se acostumbren a llevar un cuaderno, pequeño, siempre, que sea cómodo de llevar, en el que plasmen el mundo en el que viven. Manuel Bartolomé Cossío, admirado, decía que el primer mapa que deben estudiar los chicos no es ese nuevo de colores que han traído y colgado en la clase, sino aquél que se construyan ellos mismos en su cuaderno, donde reflejen su barrio, primer territorio a explorar, conocer y a entender.

Y luego quiero enseñarles a compartirlo, para mejorar su escritura y mejorar su lectura y mejorar el argumento de sus ideas y mejorar su iniciativa y mejorar…

Lo llamaremos SUPERCUADERNO.

Hasta la próxima.

30. LA REINA DE LAS COMPETENCIAS CLAVE.

¿A qué podemos considerar conocimiento útil, aprendizaje útil? Si lo enfocamos desde el punto de vista de las competencias clave, se trata de aquel conocimiento que sirve para comprender y transformar la realidad.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros alumnos a conseguir ese conocimiento útil? No desde los postulados teóricos, sino desde vivencias y experiencias de aprendizaje.

Ese aprendizaje activo supone que los alumnos se pregunten, indaguen, investiguen y, sobre todo, que intervengan.

Todo esto supone movilizar los aprendizajes, para ello los estudiantes se deben enfrentar a situaciones nuevas.

Por ello, la Competencia APRENDER A APRENDER es la reina de las competencias.

Contestar a las preguntas:

¿Qué sé?

¿Qué no sé?

¿Cómo sé lo que sé?

¿Cómo puedo saber lo que no sé? ¿Sólo o con ayuda?

es lo más grande a lo que podemos aspirar si tenemos conciencia de nuestra propia metacognición.

Este tema me apasiona por lo que volveré a él muchas veces, profundizando y analizando.

Pero antes de despedirme, lanzo esta pregunta al aire, imaginad esta situación que se da a menudo en los centros de 0-18 años:

¿Alumnos de 4º de ESO explicando historia (elaborando sus propios recursos) a alumnos de 5º o 6º de EP, mejorarían su metacognición?

Ya sabéis mi respuesta.

 

Hasta la próxima

 

29. DÍA DE LA MUJER

El tema de la igualdad de género toma actualidad cada día que se celebra el día de la Mujer Trabajadora. Mi reflexión en esta entrada es el trabajo en la escuela sobre este tema. Se adquieren y desarrollan competencias clave como la de Comunicación Lingüística en su dimensión de exposición clara y argumentada de ideas propias, en sentido de iniciativa y espíritu emprendedor al analizar el papel social y laboral de la mujer, en aprender a aprender para tener el espíritu crítico y de análisis de sus funciones como referentes en el mundo laboral futuro, en competencias sociales y cívicas para construir conjuntamente una sociedad justa con los hombres, repartiendo roles y responsabilidades, y así con casi todas las competencias.

Ahora bien. ¿A partir de qué curso (o edad) las chicas (y chicos) empiezan a discernir de lo que son mensajes manidos que oyen constantemente de lo que es construido por su personalidad a partir de su estudio, sus amistades y su entorno familiar? ¿Cuál debe ser el discurso a exponer en la escuela para que sirva de construcción de la personalidad de nuestros estudiantes? ¿Alguien hace algún seguimiento acerca de las ideas que tienen los profesores sobre el tema, del tipo de profesor y del compromiso que tiene con esto, de la transmisión interesada o no de un mensaje que puede calar en los alumnos? ¿Influye que los que les hablen sean profesores o profesoras, los chicos y chicas querrían elegir quién les habla?

¿No tendría que tener nada que ver ninguna de las consideraciones anteriores o influyen todas? ¿El grado de seriedad debe incrementarse desde los 11 años (6º de EP) con las niñas y estar atentos a los argumentos que tienen como propios?¿Es muy pronto?¿Es muy tarde?

No sé. No paro de pensar en que somos forjadores de grandes personas y personalidades. Tan grandes como lo queremos ser nosotros. Aunque no nos demos cuenta o no queramos darnos cuenta nuestro ejemplo es referente para los chicos. Y hay que empezar muy pronto a que tengan sus propias ideas (al principio emociones) y las sepan expresar y argumentar. Para que llegados días como este el debate sea rico, y no se pare en discursos de adulto que pueden enriquecer o hacer mal en mentes en construcción.

Mi hija se va a dormir. Le he preguntado si en clase han estado hablando algo sobre el día de mañana (8 de marzo) en alguna asignatura.

Está en 6º de EP. Buenas noches hija, futura mujer del mañana.

Hasta la próxima.