47. MUNDO ACADÉMICO CONTRA MUNDO LABORAL.

Es un hecho que desde el Proyecto DeSeCo (Definición y Selección de Competencias clave) se insta a la adquisición y desarrollo de competencias que permitan al individuo integrarse plenamente en la ciudadanía activa, el mundo laboral y de ocio y ser capaz de aprender a lo largo de la vida.

Uno de los principales rechazos que en su día hubo contra las competencias es precisamente el enfoque hacia el mundo laboral. Los docentes prefieren pensar que están formando personas responsables, comprometidas con la sociedad, preocupadas por su formación y porvenir y que, de tener éxito, encontrarán su sitio en el mundo laboral. Es como llegar a la meta, pero por sorpresa.

Otra de las barreras se encuentra en la definición de la competencia sentido de iniciativa y espíritu de empresa. La palabra empresa chirría en el mundo académico. Cuando se definieron las competencias básicas en España esta competencia se llamaba autonomía e iniciativa personal. Incluso la “traducción” de la competencia clave al español suavizaba ese término llamándola Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor. A todos nos gusta que nuestros alumnos sean emprendedores y además que alejemos el término empresarial de la competencia.

Mi opinión es que todo lo anterior vale, incluido el objetivo del mundo laboral. Es duro pensar en ese enfoque para docentes de Ed. Primaria y primeros cursos de Ed. Secundaria. Está muy lejos para los chicos, pero la normativa en competencias tanto nacional como europea no distingue de enfoques según la edad. Pero una pista nos la proporciona el Proyecto Cheers (Career after Higher Education: an European Research Estudy)

que, tras 40000 encuestas realizadas en 2001, establecía las siguientes competencias.

Competencias demandadas en el mundo laboral

  • Habilidad para aprender.
  • Habilidad para resolver problemas
  • Habilidad en comunicación oral
  • Dominio de lenguas extranjeras
  • Amplio conocimiento general
  • Conocimiento de tipo específico
  • Planificación, coordinación y organización.
  • Administración del tiempo
  • Asumir responsabilidades, tomar decisiones
  • Habilidades sociales
  • Razonar en términos de eficacia
  • Iniciativa y espíritu emprendedor.

¿Quién proporciona estas competencias? ¿Hay alguna asignatura que las imparta específicamente? ¿Son descabelladas? ¿Nos gustaría que nuestros alumnos las tuvieran al terminar su carrera académica? Yo creo que sí. Entonces, olvidémonos de dónde vienen las demandas o hacia dónde presuntamente nos llevan y utilicemos las metodologías activas adecuadas para desarrollarlas en nuestros alumnos mientras los tengamos con nosotros y tengamos la certeza de que al acceder al mundo adulto son lo suficientemente flexibles para adaptarse a cualquier circunstancia y de que tienen las suficientes herramientas metacognitivas para seguir aprendiendo por su cuenta a lo largo de su vida.

Enfoque.

Hasta la próxima.

 

 

 

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