6. COMPETENCIAS DEL PROFESORADO.

Estamos enfocando un gran proyecto, la educación por competencias. Queremos liderar un cambio en la forma de preparar a los alumnos, centrándonos en las competencias básicas que deben adquirir al finalizar su escolarización obligatoria. Pero ¿qué competencias han de tener los profesores para ese cometido?

El propio profesorado tiene que estar capacitado con un conjunto de competencias docentes o profesionales.

Revalorizar la profesión docente pasa por romper con la imagen social de que la enseñanza es una tarea fácil y sencilla, como trabajo difícil que es, requiere unas competencias específicas que precisan de una rigurosa formación.

Perrenoud caracteriza la experiencia de los profesores como decidir en la incertidumbre y actuar en la urgencia. Freud consideraba que la enseñanza es una de las tres profesiones “imposibles”, porque el alumno se resiste al saber y a la responsabilidad.

Con respecto a los profesores, resultaría inteligente decir que tienen que dominar los conocimientos que enseñan, ser capaces de impartir cursos, conducir una clase y evaluar. Pero es muy abstracto. También valdría: “conducir la progresión de los aprendizajes” o “implicar a los alumnos en sus aprendizajes y en su trabajo”.

Perrenoud diseña diez grandes grupos de competencias, a partir del referencial de Ginebra de 1996:

  1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje.

Consiste en conocer los contenidos a enseñar, trabajar a partir de las representaciones de los alumnos, de los errores y obstáculos en el aprendizaje, planificar secuencias didácticas e implicar a los alumnos en actividades de investigación, en proyectos de conocimiento.

  1. Manejar la progresión de los aprendizajes.

Concebir situaciones-problema ajustadas al nivel de los alumnos, observar y evaluar a los alumnos según un enfoque formativo, establecer controles periódicos de competencias y tomar decisiones de progresión.

  1. Diseñar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación.

Hacer frente a la heterogeneidad del grupo-clase, extender la gestión de la clase a un espacio más amplio, practicar un apoyo integrado trabajando con alumnos con grandes dificultades y desarrollar la cooperación entre alumnos y ciertas formas de enseñanza mutua.

  1. Implicar a los alumnos en su aprendizaje y trabajo.

Fomentar el deseo de aprender, desarrollar el concepto de autoevaluación y de coevaluación en el alumno, negociar con los alumnos reglas y acuerdos, ofrecer actividades de formación opcionales y favorecer la definición de un proyecto personal del alumno.

  1. Trabajar en equipo.

Elaborar un proyecto de equipo, impulsar un grupo de trabajo, dirigir reuniones, formar y renovar un equipo pedagógico, analizar situaciones complejas, prácticas y problemas profesionales y hacer frente a crisis o conflictos entre personas.

  1. Participar en la gestión del centro educativo.

Elaborar y negociar un proyecto institucional, administrar los recursos de la escuela y organizar y hacer evolucionar la participación de los alumnos.

  1. Informar e implicar a las familias.

Favorecer reuniones informativas y de debate, dirigir las reuniones, implicar a los padres en la valoración de la construcción de conocimientos.

  1. Utilizar las nuevas tecnologías.

Utilizar los programas de edición de documentos, explotar los potenciales didácticos de programas en relación con los objetivos  de enseñanza, telecomunicarse y utilizar los instrumentos multimedia.

  1. Afrontar los deberes y dilemas éticos de la profesión.

Prevenir la violencia en la escuela o la ciudad, luchar contra los prejuicios y las discriminaciones sexuales, étnicas y sociales, crear reglas de vida común referentes a la disciplina en la escuela, las sanciones, la apreciación de la conducta y desarrollar el sentido de la responsabilidad, la solidaridad y el sentimiento de justicia.

  1. Manejar su propia formación continua.

Saber explicitar sus prácticas, establecer un programa personal de formación continua propia, negociar un proyecto de formación común con los compañeros, implicarse en las tareas a nivel general de la enseñanza o del sistema educativo y participar en la formación de los compañeros.

Este listado puede ser referencia, lejos de ser un listado exhaustivo sí puede partir como una declaración de intenciones. Para profundizar en él, podéis consultar el libro de Perrenoud: “Diez nuevas competencias para enseñar” de la editorial Graó.

Está claro que el nuevo profesor se ha de implicar en:

  • Formarse en estrategias metodológicas que no domina y que son necesarias para el aprendizaje por competencias.
  • Buscar recursos manejando las herramientas de búsqueda y las nuevas tecnologías para generar tareas y actividades competenciales.
  • Dominar herramientas de evaluación de observación del proceso.
  • Generar herramientas de metacognición para los alumnos.
  • Implicar a la comunidad educativa en la generación de aprendizajes.
  • Trabajar en equipo para compartir recursos y experiencias.

En definitiva, el profesor moderno no está aislado, trabajará en equipo, con su propio equipo, para moverse en todos los aspectos mencionados anteriormente.

Puede ser emocionante este viaje de iluminación a través de la riqueza de nuestra profesión, que no sólo no es “imposible” como defiende Freud, sino que es la más apasionante de todas.

Hasta la próxima.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s