18. DOS NUEVOS INVITADOS.

Las innovaciones en pedagogía han apuntado últimamente a dominar recursos metodológicos, que, aunque conocidos desde hace tiempo, no se utilizan a menudo en clase- Se busca lo que hemos apuntado en diversos posts anteriores, un mayor protagonismo del alumno en el proceso de su propio aprendizaje, un aumento en la significatividad del mismo y una búsqueda del interés y la motivación del alumnado desde el saber hacer y el saber ser complementando el saber.

Pero hay un trasfondo inherente a este cambio de mentalidad global del profesorado que apunta a dos grandes bloques de conocimiento: la neuropsicología aplicada a la educación y el mundo de las emociones.

El aprendizaje del alumno ha pasado a ser motivo de reflexión por diversas causas. Y el tema del esfuerzo ha pasado a segundo plano, en el sentido de no ser considerado problema si antes se detectan otros que afectan al rendimiento. Era común en el mundo docente explicar un bajo rendimiento por falta de esfuerzo o vaguería. Normalmente la falta de esfuerzo viene después del bajo rendimiento obtenido tras un gran esfuerzo, es decir, cunde el desánimo y el subsiguiente fracaso en el alumno.

Lo que le ha llevado a esa situación es lo que ahora es motivo de estudio y de incorporación al día a día del aula. El conocimiento de conceptos de neuropsicología que fácilmente pueden detectar en los alumnos los profesores, junto con la labor del departamento de orientación psicopedagógica, pueden conseguir orientar el trabajo del alumno a una mejora de su rendimiento. Cuántos problemas surgen en los chicos a partir de tener una mala funcionalidad visual o auditiva, una lateralidad mal definida o unas estructuras de memoria defectuosas. El conocimiento de cómo aprende el cerebro está entrando al aula para mejorar la enseñanza.

Y qué decir de las emociones. Está demostrado que el aprendizaje es profundo si viene acompañado de la emoción adecuada. El autoexamen de emociones, saber en cual estás instalado en cada momento y poder resituarte en la adecuada para el aprendizaje correspondiente o simplemente para disfrutar de la convivencia en clase entre iguales y con el profesor, se está tornando también esencial en la nueva educación.

Los profesores comprometidos con el aprendizaje en el siglo XXI atenderán tarde o temprano a complementar las nuevas herramientas metodológicas con estos dos aspectos.

La neuroeducación y la educación emocional han entrado en nuestro mundo docente con fuerza. Sean pues bienvenidas.

 

Hasta la próxima.

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