17. LO QUE SE VE EN NUESTROS PROFESORES.

Empieza un nuevo curso y comienza la magia. Sin magia no se entendería cómo los profes acuden a un nuevo curso con la ilusión intacta, con las pilas cargadas y con ganas de volver a crear en este proceso grandioso de la enseñanza-aprendizaje.

Yo lo intentaré explicar desde la perspectiva del nuevo profesor. Decía Dewey que se aprendía desde la experiencia, pero también los profesores enseñan por experiencia. Hay peligro de que se caiga en la rutina y la solución pasa por que el profesor se forme y capacite continuamente y reflexione sobre su propia actuación docente. Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

Lo que se llama magistrocentrismo que responde a:

  • La presentación oral de la materia por el profesor
  • El estudio del alumno a partir del libro de texto
  • La realización de ejercicios sobre el tema y
  • La evaluación de contenidos adquiridos por el alumno

es una práctica extendida en el profesorado, pero la inquietud pedagógica de los últimos años ha dado pie a que, aunque este modelo prevalezca, se complemente con diversas prácticas metodológicas que dotan de significatividad al aprendizaje. Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

El buen profesor debe estar al tanto de las últimas investigaciones en el campo de la educación y además practicar el arte de cómo comunicar lo que sabe, con un discurso claro y coherente, llegando a un estilo de enseñanza propio que genere ambientes motivadores y formativos en los chicos. Planifica, pero está abierto a la improvisación y transmite algo de sí mismo cuando enseña. Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

La programación está dejando de ser un trámite burocrático a un documento vivo, lleno de autorreflexión de la práctica docente que motiva las ganas de formación para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

  • Los objetivos responden a con qué fin enseñar.
  • Las competencias responden a para qué enseñar
  • Los contenidos responden a qué enseñar
  • La metodología, recursos y actividades responden a cómo enseñar
  • La secuenciación de contenidos y actividades responde a cuándo enseñar y
  • Los momentos y procedimientos de evaluación responden a qué, cuándo y cómo evaluar.

Todo esto forma el espíritu de la programación. Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

Saben nuestros profesores que cuando se plantean objetivos van encaminados claramente a una intencionalidad docente. Cuando se emplean verbos como: reconocer, recordar, describir, localizar, diferenciar, organizar, … estamos trabajando en el ámbito conceptual. Si se emplean: ejecutar, desempeñar, usar, implementar, dibujar, experimentar, editar, … estamos en el ámbito procedimental, y los verbos: cooperar, colaborar, valorar, apreciar, tomar decisiones, respetar, proponer, escuchar, ayudar, … nos introducen en el mundo de los valores. Estas diferenciaciones en el planteamiento de objetivos están en la mente del docente. Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

El incluir el aprendizaje por competencias caracteriza el proceso de enseñanza-aprendizaje por ser dinámico, integral, transversal e interdisciplinar, por lo que el trabajo por proyectos y el aprendizaje cooperativo se dan la mano para conseguir el objetivo. Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

La visión de la evaluación ha cambiado. Los profesores al evaluar no solo otorgan una calificación, sino que atienden al proceso con la finalidad de hacer las modificaciones necesarias para mejorar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje. Toda evaluación lleva implícito el transformar para mejorar. Los profes reflexionan a través de la evaluación sobre su práctica docente, modifican en consecuencia sus programaciones, valoran la medida en que sus estudiantes están aprendiendo o no y poder tomar decisiones que permitan adelantarse a posibles obstáculos, valorando también el progreso de los alumnos, ayudándoles a identificar sus dificultades y orientándoles para asumir decisiones asertivas y adecuadas al proceso de formación. Cada vez participan más en su proceso de evaluación desde la autoevaluación y la coevaluación, haciendo la evaluación más auténtica. Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

En definitiva, las ganas de demostrar que otra educación es posible recarga las pilas de los profes y los llena de ilusión al comienzo de cada curso.

Espero que las trabas normativas, burocráticas, decisiones de equipos directivos, problemas del día a día no mermen esta ilusión.

La preparación, la formación continua, la investigación, la comunicación entre docentes, la autorreflexión son esenciales para progresar en educación.

Y esto se ve cada vez más en nuestros profesores.

 

Hasta la próxima

 

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