42.  ¿CÓMO PUEDO CONVENCER A MI DIRECTOR?

Cuando asistimos a los cursos de formación en innovación, cuando nos vamos entusiasmando porque lo que nos cuentan es útil, que está lleno de posibilidades y es muy atractivo desde el punto de vista docente, nos saca de nuestra ensoñación la típica pregunta (de alguien de otro colegio, por supuesto) que dice: ¿Y cómo hago yo para convencer a mi director?

(Y solemos pensar: pobrecillo)

Está claro que el choque frontal más evidente del cambio es con el equipo directivo/director del colegio, ¿por qué?

Cualquier respuesta a favor del rechazo está justificadísima. El enfoque de la educación es perpendicular al cambio.

Se tienen que dar muchas circunstancias favorables para introducir pequeños cambios. La presión de las pruebas externas, inspecciones de estándares, la esclavitud de los temarios, los procesos de calidad, …. hacen que estos cambios tengan difícil el introducir la patita.

La cultura del rendimiento de cuentas atenaza. Incluso convencer a las familias de que se puede aprender de una manera distinta a como ellas lo hicieron es difícil.

¡Pero si es difícil convencernos a nosotros mismos!

Como dije en una entrada anterior las circunstancias para favorecer cambios pasan por equipos directivos/directores que sepan delegar con responsabilidad y coherencia, y equipos comprometidos con el cambio de manera total y completamente respaldados.

Gente valiente que demuestre a la comunidad educativa que los chicos aprenden más y mejor, están más motivados y emocionalmente más realizados trabajando sobre otras bases.

Si los chicos saben más y mejor, se pueden enfrentar a cualquier prueba, externa o interna, con garantías, pero hay que dejar espacio al tiempo requerido para cosechar los éxitos que vendrán. Y no es fácil acumular presión sobre la ilusión de los docentes, máxime cuando suele provenir de ellos mismos ante las primeras dificultades.

Es fácil agarrarse al flotador de lo que siempre hemos hecho porque lo dominamos a la perfección. Pero ese dominio requiere que no veamos que los chicos lo pasan mal y que algunos abandonarán un sistema que no tiene en cuenta que cada alumno tiene las características que tiene y que pueden ser atendidos enseñándoles desde otro enfoque.

¿Cómo puedo convencer a mi director?

Hay quien dice que, cuando no se puede hacer desde equipos, se haga individualmente desde cada aula, desde cada clase impartida. Que cada paso cuenta.

Si trasciende por bueno tu trabajo, se engancharán más unidades al tren de la innovación. Y cogerá velocidad.

 

Seguro.

Sirva este escrito en homenaje a los directores valientes, líderes de grandes equipos.

 

Hasta la próxima.

41. LA SATURACIÓN DE LA INNOVACIÓN Y SU SOLUCIÓN.

La desazón docente arrastrada los últimos diez, quince años, vino sobre todo motivada por los continuos cambios en las leyes de educación.

Esto provocó que los profesores se atrincheraran más en su día a día, no buscaran las posibles bondades de las leyes por considerarlas no educativas sino excesivamente políticas e ideológicas y redujeran al mínimo la exigencia burocrática de cada ley, cumpliendo con la norma, pero sin buscar ningún buen espíritu de la misma.

Mientras esto ocurre los profesores ven aumentada su desazón porque los chicos no aprenden, están desmotivados, se aburren, llegando a manejar muy mal sus emociones, su toma de decisiones y su asunción de riesgos durante su etapa escolar.

Esta inquietud, acompañada de tendencias europeas, comienzan un oleaje tendente a desarrollar nuevos escenarios. Empiezan a aparecer nuevas palabras y a recuperarse viejos métodos: nos movemos en términos como ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), aprendizaje cooperativo, flipped classroom, Aprendizaje Basado en Problemas, pequeñas investigaciones, estudio de casos, aprendizaje por rincones, inteligencias múltiples, inteligencia emocional, competencias básicas o clave, neuropsicología aplicada a la educación, neurociencia, conocimiento y aplicación de las TIC, …

Surgen numerosos problemas por este entusiasmo, por ejemplo, ¿me especializo en un método y lo hago panacea del sistema para resolver el problema?,¿pico de todo, no profundizo en nada y por tanto no puedo aportar soluciones reales?,¿cómo debemos trabajar en equipo para abarcar todo esto?,¿se debe abarcar todo esto?…

La gente está deseando formarse, y se forma de hecho, pero no se consolidan proyectos a nivel global, salvo honrosas excepciones que tienen mucho que ver con los liderazgos de equipos directivos ejercidos sobre equipos docentes comprometidos e implicados.

Se llega entonces a pensar que, antes de cambiar algo, se han de cambiar esos liderazgos. Y vuelta a empezar. Dice José Antonio Marina en su libro Despertad al diplodocus que: “ni dormidos, ni hiperactivos”. No nos durmamos pues, ni nos hiperactivemos con tanta oferta porque lo prioritario va a ser encontrar el equilibrio, la consolidación de liderazgos tanto directivos como de equipos docentes, y la consolidación de proyectos, primero de formación y luego de acción, primer paso del camino.

Lo malo es qué es lo que hacemos con lo ya hecho y el esfuerzo generado en el proceso.

Canalizarlo para mejorar debe ser la tendencia, partiendo de la base de que todo lo hecho hasta ahora ha de valer, pero con la firme intención de tomar el camino correcto.

Ánimo compañeros.

Hasta la próxima.

40. PROFES, ¿SE TIENE QUE APRENDER A SER GUÍA?

Hay veces que la intención del profe en el aprendizaje del alumno lleva un propósito noble, pero no va acompañada de la ayuda adecuada.

Nos dicen: Señores, en la nueva educación el profesor es guía del proceso de aprendizaje del alumno. ¿Pero cómo guiamos? ¿Reflexionamos lo suficiente sobre cómo hacerlo y, sobre todo, sobre cómo hacerlo bien?

Si a mí me enseñan la Capilla Sixtina mediante un guía muy preparado que no habla español…

Por ejemplo: Ante un texto (oral o escrito) que presentamos a los alumnos les instamos a obtener la idea principal del mismo y las secundarias.

¿Hemos enseñado previamente los procesos de pensamiento necesarios para conseguirlo? ¿Enseñamos a desmenuzar un texto en partes mediante estrategias de pensamiento analítico y ver la relación entre ellas?

Cuando les decimos: explica con tus palabras la idea principal del texto y el apoyo que le proporcionan las ideas secundarias acompañantes.

¿Qué queremos decir exactamente con la frase: “con tus propias palabras”? ¿Hemos enseñado a los alumnos a expresarse “con sus propias palabras”?

¿Hemos enseñado a unir las piezas desmenuzadas anteriormente, propias del pensamiento sistémico, para obtener un hilo argumentativo que pueda ser expresado “con sus propias palabras”?

Los modos de pensamiento, las motivaciones actitudinales, las destrezas técnicas, … todo esto se debe enseñar, en el sentido global de la palabra, para que el profe pueda ser guía del aprendizaje y dar un feedback necesario y significativo que se centre en el progreso real del alumno y no un mero, ¿esto es con tus palabras? ¿esta es la que consideras como la idea principal del texto?…

Enseñemos a aprender, aprendiendo lo que hay que enseñar previamente.

¡Es posible! (¡y muy necesario!).

¡Hasta la próxima!

39. SI ME DICES CÓMO EVALÚAS, TE DIGO LO QUE APRENDEN TUS ALUMNOS.

Lo que perseguimos los profes al evaluar no lo conseguimos en el momento de la evaluación.

Antes de contemplar el qué y el cómo evaluamos debemos enfocar el para qué, cosa que muy rara vez se hace. Se evalúa para tomar decisiones, por lo que un seguimiento real de la evaluación es preceptivo.

La calidad de nuestra docencia vendrá dada por la calidad y excelencia del aprendizaje de nuestros alumnos.

Hay una relación biunívoca entre la evaluación y el aprendizaje. Dime cómo evalúas y te diré lo que aprenden tus alumnos (y cómo).

Haz la prueba de observar sus comentarios tras una prueba:

– ¡Qué cabrón, no esperaba que preguntara eso!

– Yo sí, lo que no me esperaba es que fuera a preguntarlo como cuestión a desarrollar.

– Tú que has puesto… claro, ahora lo entiendo.

– Seguro que si hago el examen ahora apruebo, ¡ya lo podía haber explicado como me lo has explicado tú ahora!

 

Los alumnos estudian para hacerlo lo mejor posible en la prueba. Cuanto más superficial sea el requerimiento para ella, más se acercarán a aprobar (y a olvidar rápidamente) y menos a aprender.

Los alumnos aprenden tras reflexionar sobre lo aprendido. Hagamos del momento de la prueba un espacio para la reflexión y el feedback auténtico y que no sea, ni mucho menos, el momento definitivo de la calificación.

Hagamos largo el proceso, aumentemos el grado de esfuerzo y exigencia paulatinamente dando pistas sobre el desarrollo de su aprendizaje. Hay múltiples herramientas para conseguirlo.

Si queréis, hablamos de ellas en otra ocasión.

 

Hasta la próxima.

38. TEN INICIATIVA, PROFE.

Una de las competencias clave que crea polémica es la de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor ¿por qué? Porque es la que más se sale del espíritu de enseñanza-aprendizaje de la escuela. Pretende ser, a la vez, la más cercana al mundo que se encontrarán los alumnos al abandonar la escuela, fiel al espíritu europeo de aprendizaje a lo largo de la vida, de adaptación a entornos cambiantes y a la integración plena en la ciudadanía y el mundo laboral.

¿Qué nos pide para que esto sea así? Podemos leer que para adquirir y desarrollar esta competencia se requiere saber, entre otras cosas, la comprensión del funcionamiento de las sociedades y las organizaciones sindicales empresariales, o el diseño e implementación de un plan. En el saber hacer se requiere tener capacidad de análisis, planificación, organización y gestión, la capacidad de adaptación al cambio y resolución de problemas… En el aspecto de saber ser se requiere entre otras facetas, la de actuar de forma creativa e imaginativa, tener autoconocimiento y autoestima y tener iniciativa, interés, proactividad e innovación, tanto en la vida privada y social como en la profesional.

Como podéis apreciar, no se parece a muchas asignaturas. ¿Dónde podríamos encajar esta competencia en el currículo? A mí solo se me ocurre que una competencia tan transversal tiene que tener un tratamiento de la misma naturaleza, a través de proyectos cuyo producto final sea precisamente la culminación del proyecto, como la creación de una tienda de carcasas para móviles, un taller de reparación de juguetes para los más pequeños, una empresa de entretenimiento para los mayores del municipio, … si es además desde la perspectiva de una cooperativa mejor que mejor.

La organización escolar deberá ceder tiempo y espacio para el desarrollo de estos proyectos, pero eso es otro tema, ¿verdad?

Hasta la próxima.

37. PERO,…¿TÚ NO ERES PROFE?

Hace tiempo, un familiar político de mucha más edad que yo me formuló una pregunta. Desde mi más sincera humildad contesté: “no lo sé”. Me miró con cara de enorme sorpresa y me dijo: “pero,… ¿tú no eres profesor?”

Para la generación de mi familiar era inconcebible que alguien dedicado a enseñar no tuviera todas las respuestas, ¿por qué?, porque vivieron en una época donde la fuente de toda información era el maestro, lo que por otra parte le otorgaba una posición social de prestigio en su comunidad.

Los modelos educativos han derivado, a partir del modelo universitario, en una especialización del profesor, que se hace experto en alguna disciplina, sin la posibilidad de serlo en muchas otras. Pero esa calidad de experto, necesaria por otra parte, no es suficiente para ser un buen profesor hoy, pues su labor está orientada a ser guía del proceso de aprendizaje, a enseñar al alumno a aprender a lo largo de toda su vida, dotándoles de herramientas metacognitivas y de pensamiento para adaptarse a la sociedad cambiante en la que desarrollará su labor profesional.

La información ahora está en todas partes y el profesor ayuda a los alumnos en su aprendizaje de localizarla, seleccionarla, criticarla y procesarla para la resolución de la tarea que tengan entre manos. Ya no la tiene el profesor.

¡Qué morro tiene el profesor de mi hijo! Le ha mandado encontrar información sobre este tema, ¿y él que hace?¿tiene la tarde libre mientras ayudo a mi hijo a buscarla? Pues se va a conformar con estas cuatro cosas que le pongo que mi tiempo también es valioso.

¿Qué hace un padre buscando información para su hijo? ¿No estamos intentando ver con el alumno las dificultades que entraña el tener información de calidad? ¿Para qué te metes? ¿Sabes que estás impidiendo que aprenda a buscar, seleccionar, criticar y procesar la información que él solito encuentre? ¿Sabes que ya no podrá participar con garantías en el debate del proceso de búsqueda de información con sus compañeros y con su guía, el profesor? Si quieres participar, ponte los zapatos del profesor y guía su proceso, pero no interfieras en su aprendizaje, deja que descubra por sí mismo.

El profesor no lo sabe todo, pero sabe educar en el nuevo modelo donde no hace falta saber todo (insisto, pero sí tiene que dominar su asignatura con rigor y soltura). Además debe saber transmitir cómo adquirir las diferentes competencias enfrentando a sus alumnos a situaciones-problema, contextualizadas en su día a día, donde tendrán que movilizar sus aprendizajes y transferir sus conocimientos a la nueva situación de manera eficaz. No es poco, ¿verdad?, para no saberlo todo.

En nuestro paradigma el profesor ya no sabe todo, pero debería, ¿no?

Hasta la próxima.

36. ¡ATENCIÓN! SE APRENDE.

“Prestadme atención, por favor”. ¿Quién no ha oído a su profesor alguna vez esta frase? Es curioso que en castellano, requerir la atención de alguien necesita del verbo “prestar”, considerando la atención como algo valioso que tiene el otro y que necesitamos que nos preste durante un tiempo para establecer una vía de comunicación.

Se concibe la atención como “el proceso central implicado en el control y la ejecución de la acción”

Hay cinco tipos:

  1. Atención focalizada.
  2. Atención sostenida.
  3. Atención selectiva.
  4. Atención dividida.
  5. Atención alterna.

Todas ellas importantes y que deben ser conocidas y reconocidas por los alumnos (y los profesores).

Todos los maestros consideran fundamental mantener la atención de los alumnos. Por lo tanto se ha de cuidar la manera de enseñar. Se precisa de una enseñanza activa, dinámica, en movimiento, rítmica, con muchos puntos de motivación y muchos cambios en el escenario de aprendizaje.

El cerebro responde  a la novedad, a lo relevante, es pues tarea del profesor ofrecer eso al alumno.

Lo que se enseña también influye en la atención. Si es contenido nuevo, debe ser presentado en un periodo de tiempo corto, de manera precisa y clara. Más de diez, quince minutos sería contraproducente para el aprendizaje.

Ante este aprendizaje intenso de atención plena hay que tener previsto períodos de descanso en los que, además de la relajación o la tranquilidad tras el esfuerzo se proporcionen escenarios de reflexión sobre lo aprendido (metacognición).

En definitiva, sea cual sea el método, la atención es la piedra sobre la que se construye el aprendizaje. Se precisa para la construcción de nuevas conexiones neuronales y la consolidación de circuitos ya existentes.

Los pasos serían:

  • Alumnos prestando atención.
  • Alumnos repitiendo mentalmente o visualizando el aprendizaje.
  • Alumnos verbalizando el aprendizaje preferentemente entre iguales.

Resultado: aprendizaje significativo.

Hasta la próxima.